Esa frase me la dijo hace muchos años un jefe que tuve en Ramo.
Era vicepresidente, tenía muchísimos años de experiencia a la espalda y, cuando lo escuché, pensé:
“No entiendo como alguien con su cargo y su experiencia puede decir tranquilamente que no sabe hacer algo”
Con el tiempo entendí que era una frase mucho más sabia de lo que parecía.
Vivimos con ese miedo absurdo de pensar que tenemos que saber de todo, que decir “no sé” nos resta valor y que pedir ayuda nos hace parecer menos capaces.
Y no. Todo lo contrario, o al menos eso pienso yo.
Hay tres cosas que he aprendido con los años:
✅ Saber para qué eres bueno también implica saber para qué no, y hay que relajarse.
✅ Decir “no sé”, muchas veces demuestra más seguridad que intentar aparentar que sabes.
✅ Rodearte de personas que saben hacer mejor que tú determinadas cosas no te hace menos valioso, te hace más efectivo.

A mí me pasa constantemente.
Hay temas en los que sé muchísimo y otros en los que digo, sin problema: “esto no es lo mío” y no pasa nada.
Y seguramente por eso también existe mi trabajo como consultora en marketing.
Porque si dentro de las empresas todos supieran de todo, tuvieran todas las respuestas y vieran siempre con claridad qué hacer, mi trabajo no tendría mucho sentido.
No tienes que saber hacer empanadas, sobre todo si lo tuyo es el sushi. Y no, no estoy hablando de comida.
Qué difícil nos resulta a veces reconocer que no sabemos de algo o que no somos especialistas.
Pero qué sano es hacerlo, no? Te leo en comentarios.
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Soy Isabel Pérez Alcántara, consultora de marketing y speaker.
